sábado, 21 de agosto de 2010

Muestra Culturas del Gran Chaco en la Fundación Proa







Mujer pilagá con hilo para tejer en telar
Campo del Cielo, Formosa, 19 de agosto de 1964
Colección Matteo Goretti

Familia toba
Alrededor de Resistencia, 1959-1960
Colección Matteo Goretti





Mujer toba
Alrededores de Resistencia, 1959-1960
Colección Matteo Goretti





(Buenos Aires)

Culturas del Gran Chaco fue una muestra exhibida en la Fundación Proa, ubicada en el barrio de La Boca en la ciudad de Buenos Aires en el año 2005.
Esta exhibición reunió fotografías de Grete Stern tomadas durante sus viajes por la zona y objetos del Museo Etnográfico.
Las colecciones se presentaron por primera vez en la Argentina para rescatar el valioso patrimonio cultural de los pueblos originarios de la región del Gran Chaco argentino que abarca las provincias del Chaco, Formosa, parte de Salta, Santa Fe y Santiago del Estero.

Procesión de la Virgen de Itatí
Fortín Lavalle, Chaco, 16 de julio de 1964
Colección Matteo Goretti



Niñas en los campos de algodón
El Pastoril, cerca de Villa Ángela, Chaco, 26 de junio de 1964
Colección Matteo Goretti



Grete Stern y los paisanos del gran Chaco
por Luis Priamo

Fragmento del texto “Grete Stern y los paisanos del gran Chaco”, publicado en el libro “Aborígenes del Gran Chaco”, editado por Fundación Antorchas y Fundación Ceppa en marzo de 2005

¿Es la fotografía un arte? De hecho la fotografía ha prescindido de plantearse este problema: se ha creado un lugar propio en la vida de hoy; tiene una función social.
Grete Stern y Horacio Coppola, folleto de presentación de una muestra en Sur, 1936.

Grete conoció el Chaco en 1958, cuando fue convocada por la Universidad Nacional del Nordeste para tomar fotografías de la vida y las costumbres indígenas para la escuela de Humanidades, ubicada en Resistencia. La universidad planeaba crear un museo y archivo etnográfico regional y requirió el trabajo de la fotógrafa con vistas a la constitución de un fondo gráfico inicial para el museo y archivo, según lo expresó la resolución del rector, Oberdan Caletti. Fotografió la ciudad de Resistencia y sus alrededores, Villa Ángela y Corrientes. Sacó una docena de rollos de 35mm, que se conservan ordenados y datados en su archivo.
…La mayor parte de esas fotos respondió a los propósitos para los que la llamó la universidad. Entre ellas hay retratos de tobas y sus precarias viviendas en las afueras de Resistencia y en Villa Ángela, cacharros de barro hechos por ellos y una serie sobre la construcción de un rancho con paredes de adobe y techo de paja. También registró a los lingüistas Salvador Bucca e Ivan Dahl, que investigaban sobre las lenguas aborígenes.
…A principios de 1959 la universidad decidió poner en marcha un taller de arte regional en la misma escuela y contrató para conducirlo a varios artistas plásticos, por el término de un año con dedicación exclusiva.  Entre ellos estaban Grete y Clément Moreau, compatriota y amigo cercano de la fotógrafa.
La fotógrafa confeccionó un pequeño álbum en el que guardó unas cincuenta copias de contacto de tamaño 6x6 elegidas entre el material sobre aborígenes que produjo en el Chaco en 1959 y 1960. Lo tituló Aborígenes en los alrededores de Resistencia, Chaco, 1959-1960. En algunas tomas anticipó los motivos principales del más extenso registro que realizaría en 1964: hábitat, costumbres, artesanía y retratos. Podemos así suponer que, durante el año que estuvo en Resistencia enseñando fotografía, concibió la idea de realizar un trabajo fotográfico de mayor aliento sobre el tema indígena. Pero, como lo señaló en el texto transcripto más adelante, que describe su trabajo de 1964, se trató de experiencias personales y de conversaciones con los aborígenes y con profesores de la universidad. Concluyó: No he estudiado la materia, me limité a fotografiar lo que veía.
…Al regreso de Resistencia, se reintegró a sus tareas en el Museo Nacional de Bellas Artes y comenzó a elaborar un proyecto de reportaje fotográfico de los aborígenes del Chaco, que tardó un tiempo en concretar y pudo llevar a cabo mediante una beca del Fondo Nacional de las Artes, que solicitó en 1963. Sabemos que prefería evitar toda ayuda gubernamental que pudiera condicionar su libertad de trabajo y la difusión de sus fotos. Así lo aclaró en su escrito de 1971, en el que consignó explícitamente haber viajado sin apoyo oficial.
…En el pedido de beca (de la que conservó copia) detalló que su reportaje de los aborígenes cubriría: 1. Paisaje donde viven. 2. Tipo de vivienda y su construcción. 3. Vestimenta. 4. Normas de vida: higiene, costumbres alimenticias, etc. 5. Aspecto fisionómico. 6. Expresiones de artesanía: materia prima, producción, manufactura, distribución del trabajo, etc. Propuso fotografiar las comunidades mocovíes y tobas de Resistencia y Villa Ángela, que conocía de sus visitas de 1959 y 1960, pero, obtenida la beca, amplió la mirada a otras etnias del Chaco, Formosa y Salta. Dio así al proyecto mayor amplitud e importancia, y se impuso un considerable esfuerzo que da la medida de su energía, presencia de ánimo y entusiasmo a los sesenta años.
…Si bien no usó las palabras reportaje ni ensayo para referirse a Aborígenes del gran Chaco argentino, ambas denominaciones son pertinentes. Reportaje, porque procuró documentar la realidad de la vida indígena. Lo hizo de manera ecuánime, con actitud cordial aunque no paternalista. Y ensayo, porque realizó una narración articulada en torno de tres temas: retratos de personas y grupos; hábitat y costumbres, y artesanía, en particular tejido, alfarería y cestería.
Las leyendas que Grete puso a las fotos consistieron en la indicación de la etnia de los retratados y algún dato sobre sus trabajos artesanales. En el largo texto de presentación se abstuvo de asignar responsabilidades morales o políticas por la situación de marginalidad de los aborígenes, de hacer denuncias o de reclamar la intervención de los poderes públicos. Solo proporcionó información sobre su viaje y su labor. Su actitud fue señalar, como si hubiese dicho: estos son nuestros compatriotas indígenas del gran Chaco; vean cómo viven y lo que son capaces de hacer. Conózcanlos. Su alegato, en todo caso, era implícito.
…Poco después de concluida su expedición fotográfica, Grete hizo una muestra de más de doscientas de sus tomas en el centro cultural San Martín. También dio numerosas conferencias, ilustradas con diapositivas. Podríamos considerar su trabajo un ensayo de fotografía social. No podríamos decir, en cambio, que el ensayo chaqueño perteneció a la entonces llamada fotografía social comprometida, que se subordinaba a una posición doctrinaria acerca del desamparo de las clases sociales subalternas o sus luchas. Grete siempre se resistió a encasillar su fotografía o a imponerle directivas dogmáticas.
…En varios sentidos, el ensayo sobre los indios chaqueños æo paisanos, como ella prefería llamarlos, siguiendo sus deseos æ fue excepcional en la obra de Grete. Su formación, experiencia y gusto la inclinaban a fotografiar con trípode, tomándose tiempo para componer el motivo, y en formato medio: 6x6cm o 6x9cm. Era fiel al principio de Peterhans, su maestro, de que la toma debía componerse mentalmente, antes de apretar el disparador: en el ojo, no en el visor de la cámara, decía ella. Por otra parte, fue el único trabajo de envergadura que emprendió por iniciativa propia, no por encargo. Y en ningún otro caso se preocupó tanto por difundir su labor, menos, posiblemente, para mostrar una obra fotográfica como tal que para ayudar al cambio de las condiciones de vida de los indígenas y a difundir sus habilidades artesanales. Se decepcionó al comprobar que la cuestión indígena figuraba escasamente entre los intereses del poder político y del medio cultural.
…Aunque probablemente se trate de las fotos de Grete que menos apreciaron colegas, críticos, editores y coleccionistas, para ella siempre estuvieron entre los trabajos más valiosos de su carrera, tal vez porque amalgamaron su ética humanista con la visión estética que adquirió en la Bauhaus. Hubo también en ella una instintiva simpatía hacia los indígenas, que expresó con su natural modestia, pues nada era más ajeno a su carácter que la pose, en especial la pose artística. Esa simpatía pudo deberse a dos factores: por un lado, cierta inclinación espontánea, carente de condicionamiento ideológico, por las clases populares, que también se advierte en el hecho de que su archivo solo incluye retratos de intelectuales, artistas y personas sencillas; por otro, su propio padecimiento de exclusión y desprecio en la Alemania masivamente enrolada en el autoritarismo fascista, que le provocaba una identificación consciente o inconsciente con los aborígenes.
…La ejecución del trabajo fotográfico chaqueño le llevó algo más de tres meses. Comenzó a sacar fotos a fines de mayo de 1964, en Resistencia, y concluyó a principios de septiembre, en Tartagal. Visitó trece localidades en el Chaco, siete de Formosa y tres de Salta, para lo cual debió recorrer más de 800km. No reveló los negativos durante el viaje, por lo que quedó excluida la posibilidad de rehacer tomas malogradas. Fotografió con dos cámaras, una con película de 6cm x 6cm y otra de 35mm. La mayor parte del material está en blanco y negro; solo en pocas ocasiones utilizó película color, para sacar artesanías textiles o las pinturas tradicionales en el rostro de mujeres. El estilo simple y austero de los retratos, es similar al que siempre imprimió a sus trabajos, sobre todo al comienzo de su carrera.
Cabe preguntarse con qué criterio eligió los rostros de niños, mujeres y hombres que puso en primer plano, que son muy abundantes por su intención de resaltar el tipo humano de los indígenas. A nuestro juicio, siguió su instinto de retratista, guiada por sentimientos de empatía para con ellos, lo que explica la apacible dignidad que trasmiten casi todos, incluso los más castigados por la miseria. Con su desconfianza natural de las explicaciones retóricas, Grete posiblemente hubiese respondido: Fotografiaba a las personas que me parecían más interesantes. Cuando ambientaba los retratos, solía incluir mujeres tejiendo o haciendo alfarería, así como objetos ilustrativos de la miseria imperante.
…Las viviendas, tanto su exterior como interior, fueron objeto sistemático de reportaje, según su propósito inicial. El tipo que documentó con más frecuencia fue el rancho con paredes de barro amasado con paja, o de palo a pique y tablas, con estructura de ramas para sostener el techo de paja.  En las tomas de interiores resalta la ausencia casi absoluta de muebles, utensilios y herramientas. Ciertas fotos de detalle revelan una precariedad extrema de vida. Son imágenes que recuerdan a sus bodegones, y evidencian su habilidad para captar los detalles significativos del entorno.
…En todo su recorrido, la fotógrafa registró con particular empeño los trabajos de artesanía, que sin duda le resultaban atractivos por su gusto por las artes aplicadas. Tenía interés en mostrar las habilidades de los indígenas y las técnicas y materiales que usaban. Son frecuentes las series de fotos que detallan didácticamente, la elaboración de cacharros, tejidos, canastos y sombreros. Con esas fotos habló de la nobleza de la creación aborigen, aun la más modesta.

 Entre 1965 y 1973, su exposición de 189 fotos chaqueñas, titulada Relato fotográfico de un viaje. Sobre la vida y artesanías de los aborígenes del gran Chaco, se mostró en Buenos Aires, Resistencia, Santiago del Estero, La Plata, Mar del Plata, San Antonio de Areco y Adrogué.

Biografía de Grete Stern

Grete Stern nació en 1904, en una familia de pequeños industriales instalados al nordeste de Colonia, Alemania. Después de su educación secundaria, tomó durante breve tiempo clases de piano y, en 1923, ingresó, para estudiar dibujo y tipografía en una escuela de artes aplicadas de Stuttgart,. Trabajó en su ciudad natal como diseñadora publicitaria y realizó dibujos, sobre todo retratos. En 1927 se instaló en Berlín, capital intelectual,  además de política, de la república de Weimar, para aprender fotografía. Comenzó tomando clases particulares con Walter Peterhans, pero en 1929 este dejó la ciudad para hacerse cargo de uno de los talleres de esa disciplina en la Bauhaus, una escuela superior de diseño que funcionaba en Dessau. Grete permaneció en Berlín y abrió un estudio de fotografía comercial con su condiscípula Ellen Auerbach. Su actividad se orientó a la fotografía publicitaria, que les permitió ejercer la profesión en forma independiente. En 1932 pudo continuar su formación con Peterhans, pues la Bauhaus se había mudado a Berlín, donde funcionó hasta que fue cerrada por el gobierno nacionalsocialista. Cuando en 1933 ese partido ganó las elecciones y Hitler se convirtió en canciller, decidió huir a Inglaterra: lo hizo a comienzos de 1934, junto con Horacio Coppola, un argentino que había conocido en la Bauhaus, con quien se casó e instaló en Londres. Para Grete —judía y simpatizante de la izquierda intelectual de la república de Weimar— esa emigración forzosa inició la ruptura definitiva con su patria, a la que solo regresó ocasionalmente después de la guerra. A mediados de 1935 la pareja viajó a la Argentina e hizo una exposición de fotografía moderna en los salones de la editorial Sur. Hoy se la considera la primera de ese género en el país. En 1936 el matrimonio se instaló definitivamente en Buenos Aires.
Desde su arribo, Grete se integró decididamente a la sociedad y la cultura de Buenos Aires, a la que contribuyó al traer la visión innovadora de las vanguardias europeas del período entreguerras. Siempre le gustó definirse como una fotógrafa argentina. De hecho, realizó acá su obra más importante, como el conjunto de fotografías que tituló Aborígenes del gran Chaco argentino, un trabajo único y un documento coherente con sus principios éticos y artísticos.
Durante sus primeros años se dedicó sobre todo a retratar artistas plásticos y escritores porteños, tomó vistas de la ciudad y realizó fotomontajes para tapas de libros y revistas. Vivía con sus dos hijos, Silvia y Andrés, en Ramos Mejía, en una casa diseñada por el arquitecto ruso Wladimiro Acosta, uno de los promotores de la arquitectura moderna en el país. Una de las primeras muestras del grupo madi se llevó a cabo en esa casa en 1945. En 1948 inició una serie de fotomontajes que llamó Sueños, elaborados para la revista Idilio.
Entre 1952 y 1953 tomó alrededor de 1500 fotografías del paisaje urbano y las costumbres porteñas, para el libro Buenos Aires (Peuser, 1953), trabajo comparable con el dedicado a los aborígenes del Chaco por la cantidad de fotos, el tiempo que le llevó y los formatos (35mm y 6x6cm). En 1956, Jorge Romero Brest le ofreció organizar y dirigir un taller fotográfico en el museo nacional de Bellas Artes, lo cual aceptó. Permaneció en tal función hasta jubilarse en 1970. Hacia 1985 dejó de trabajar y murió en 1998.


(c) fotografías Grete Stern